miércoles, 26 de octubre de 2011

Cartas de amor de grandes hombres. (5)

Carta de Lord Byron a Caroline Lamb y de John James Preston a Carrie Bradshaw:
Londres, Agosto 1812 
''Mi muy querida Caroline,
Si las lágrimas que tu viste y sabes que no soy aficionado a verter, si en la agitación  en la cual me separé de ti, agitación que debiste percibir a través de este tenso, nerviosísimo proceso, no comenzaron hasta que el momento de dejarte se acercó. Si todo lo que he dicho y hecho, y estoy aún preparado para decir y hacer, no han probado suficientemente cuáles son y serán mi sentimientos verdaderos siempre hacia ti, mi amor, no tengo ninguna otra prueba a ofrecer.
Dios sabe que deseo verte feliz, y cuando renuncié a ti, o mejor dicho cuando tu, por un sentido del deber a tu marido y madre, renunciaste a mi. Deberás reconocer la verdad de lo que de nuevo prometo y hago voto, que ninguna otra palabra o hecho ocupará lugar en mi afecto, que es y será consagrado a ti hasta el fin de mi existencia. 
Nunca supe hasta este momento, la locura de mi queridísima y más amada amiga. No puedo expresarme, éste no es tiempo para palabras, pero encontraré orgullo y un placer melancólico, en el sufrimiento en el que tu misma apenas puedes concebir. Ahora debo salir con el corazón cargado, porque apareciendo esta tarde detendré cualquier historia absurda que los acontecimientos de hoy pudieran originar. Piensas que ahora soy frío y severo, e ingenioso, otros pensarán igual , hasta su madre, esa madre a quien debimos sacrificar mucho, de hecho, más, mucho más en mi caso, de lo que ella sepa o pueda jamás imaginarse. 
´´Prometer no amarla`` Ah, Caroline, está más allá de la promesa, pero atribuya todas las concesiones al motivo apropiado y nunca dejes de sentir todo lo que ya has comprobado, y más que puede ser sabido siempre por mi propio corazón, quizás el tuyo.
Quiera Dios protegerte, perdonarte y bendecirte, siempre y aún más que siempre.
Su tan apegado Byron.''



No hay comentarios:

Publicar un comentario